Card IX
Las voces de quienes habitan encajan sin costura en el paisaje sonoro natural, como piezas de una sinfonía enorme. La frecuencia y el ritmo de su habla están en armonía con los cantos de los pájaros, el crujido de las hojas y el correr del agua. Es como si hubieran aprendido a jugar un juego cuyo objetivo es fundirse con el mundo natural y hacerse uno con él. Sus voces no son una interrupción sino una suma a la sinfonía de la vida, que le agrega hondura y complejidad al paisaje sonoro natural. Quienes habitan entienden lo importante que es preservar esa armonía, y ponen mucho cuidado en que sus voces no alteren el equilibrio delicado del mundo natural. Se esfuerzan por ser parte integral de la sinfonía.